El cáncer de próstata es uno de los tumores más frecuentes en el hombre, y también uno de los que mejor pronóstico tienen cuando se detecta a tiempo. En muchos casos crece despacio y no da síntomas al principio. Recibir el diagnóstico genera dudas y miedo, y es normal. Hoy hay varias opciones, desde la vigilancia activa hasta tratamientos focales o curativos, y la mejor depende del tipo de tumor y de usted. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez le explica cada paso con claridad.
Es el crecimiento descontrolado de células de la próstata. Muchos tumores son de crecimiento lento y no llegan a causar problemas durante años; otros son más agresivos y requieren tratamiento. Por eso es tan importante saber de qué tipo es el suyo antes de decidir nada.
Entre los factores de riesgo están la edad, los antecedentes familiares de cáncer de próstata, de mama o de ovario, y el origen étnico. No es lo mismo que la hiperplasia prostática benigna, que es un aumento benigno del tamaño de la próstata.

En fases iniciales suele no haber síntomas, y por eso la detección precoz es clave. En fases más avanzadas puede aparecer:
AtenciónEstos síntomas también se dan en enfermedades benignas. Lo importante es consultar.
No hay un tratamiento único. Se decide según el grado del tumor, su extensión, su edad, su estado de salud y sus preferencias.
Para tumores de bajo riesgo: no se trata de inmediato, sino que se controla con PSA, resonancia y biopsias periódicas, para intervenir solo si el tumor cambia. Evita efectos secundarios innecesarios.
Son los tratamientos con intención curativa sobre toda la glándula. La cirugía (prostatectomía) extirpa la próstata; la radioterapia destruye las células tumorales con radiación. Se valoran en coordinación con los especialistas correspondientes.
Reduce la hormona que alimenta al tumor. Se usa sobre todo en la enfermedad avanzada o junto con la radioterapia.
En casos seleccionados de cáncer localizado se congela solo la zona del tumor, con menos efectos secundarios que tratar toda la glándula.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.

Pedir una segunda opinión es habitual y razonable ante un diagnóstico de cáncer. Puede ayudarle si le han propuesto un tratamiento y duda, si el tumor es de bajo riesgo y quiere saber si cabe la vigilancia, o si desea conocer opciones menos conocidas como la terapia focal.
Para que sea útil, traiga a la consulta:
Sin compromiso: Una segunda opinión no le obliga a cambiar de médico ni de centro. Su objetivo es que decida con toda la información.
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No necesariamente. También lo elevan la próstata agrandada, la inflamación o la infección. Se completa el estudio para saberlo.
No. Algunos, de bajo riesgo, pueden vigilarse sin tratar de inmediato.
Detectado a tiempo, muchas veces sí. La probabilidad depende del tipo de tumor y de su extensión.
Es una escala que mide lo agresivo que es el tumor al microscopio. Se agrupa en grupos ISUP, del 1 al 5.
Sí, es lo más frecuente al principio. Por eso conviene hablar de revisiones con el urólogo a partir de cierta edad o si hay antecedentes.
Algunos pueden afectar a la erección o provocar pérdidas de orina. El riesgo depende de la técnica y del paciente, y se explica antes de decidir.
Sí. Es un derecho y puede ayudarle a decidir con más seguridad.
Depende de su edad, de sus antecedentes y de los resultados previos. El urólogo le indicará la pauta.
Le informamos de las tarifas al pedir cita.
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