La pérdida de libido, o disminución del deseo sexual, es un problema frecuente en el hombre que afecta a la relación de pareja y a la autoestima. Puede deberse a causas físicas, hormonales o emocionales, y a menudo a varias a la vez. A veces el deseo baja como consecuencia de otros problemas, como la disfunción eréctil. Hoy se puede estudiar y tratar. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez evalúa cada caso, incluido un estudio hormonal completo, para encontrar la causa.
El deseo sexual varía a lo largo de la vida y entre personas, y es normal que cambie por el estrés, el cansancio o las etapas vitales. Se habla de pérdida de libido cuando la disminución es persistente, supone un cambio respecto a lo habitual y genera malestar en usted o en su pareja.
El deseo depende de las hormonas, del estado de ánimo, de la salud física y de la relación de pareja. Por eso es frecuente que haya más de una causa.

La pérdida de libido rara vez tiene un único origen: suelen sumarse factores físicos, hormonales y emocionales. Identificar cuáles influyen en su caso es el primer paso para elegir el tratamiento adecuado.
Importante: El déficit de testosterona es una causa tratable, pero antes hay que confirmarlo con análisis, y no solo por los síntomas.
El tratamiento depende de la causa.
Si el origen son los problemas de erección, tratar la disfunción eréctil suele recuperar la confianza y el deseo.
Si el estudio hormonal confirma un nivel bajo y hay síntomas, se puede plantear una terapia de reemplazo hormonal bajo control médico, tras valorar los riesgos y los beneficios. No es adecuada en todos los pacientes, por ejemplo cuando hay un cáncer de próstata o deseo de fertilidad, y requiere revisiones periódicas con análisis.
Revisar los medicamentos con su médico, tratar las enfermedades asociadas, mejorar el sueño y el ejercicio, y abordar el estrés o la ansiedad, con apoyo psicológico si es necesario.
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Es común que disminuya con los años, pero una caída marcada o repentina merece estudio.
Solo con un análisis de sangre, junto con los síntomas.
No. Se trata si hay síntomas y un déficit confirmado, y si el tratamiento es seguro para usted.
No es lo habitual, porque reduce la producción de espermatozoides. Se valoran otras opciones, como el estudio de fertilidad masculina.
Sí. El estado de ánimo influye mucho, y a veces el deseo mejora al tratar la depresión.
Algunos sí. No los suspenda por su cuenta; consulte con su médico.
Con frecuencia. Los problemas de erección pueden hacer que el deseo baje.
El coste depende de cada caso.
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