El láser de holmio es una de las técnicas más contrastadas para tratar la hiperplasia prostática benigna, la próstata agrandada. Permite retirar por la uretra el tejido que obstruye la salida de la orina, sin cortes externos, y es válido para próstatas de cualquier tamaño, también las más grandes. Es una opción a valorar cuando los síntomas son importantes, la medicación no basta o la próstata tiene mucho volumen. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez le explica si es la mejor alternativa para usted.
El láser de holmio emite una luz de alta energía que corta y vaporiza el tejido con precisión. En la cirugía de la próstata se usa para separar la parte central que crece y obstruye la uretra del resto de la glándula, una técnica llamada enucleación, y extraerla. Se accede por la uretra, sin incisiones en la piel.
El tejido extraído se envía a analizar. Es una ventaja frente a otras técnicas que lo destruyen: permite comprobar que no haya células tumorales.


Se plantea en hombres con síntomas moderados a graves por HPB que no mejoran con la medicación o no la toleran, o que han tenido complicaciones por la obstrucción, como retención de orina, infecciones repetidas, sangrado de la próstata o piedras en la vejiga. Es especialmente útil en próstatas grandes.
¿Cuándo puede no ser la mejor opción?
Alternativa: Si conservar la eyaculación es una prioridad para usted, consulte la información sobre la terapia térmica con vapor de agua.
Antes de proponer la cirugía se confirma que los síntomas se deben a la próstata y se prepara la intervención:
Los primeros días llevará la sonda. Es normal que la orina tenga un tono rosado y notar escozor y ganas frecuentes de orinar. Entre la primera y la sexta semana puede haber urgencia y pequeñas pérdidas de orina, que mejoran de forma progresiva. Beber agua con regularidad, evitar el estreñimiento y no hacer esfuerzos intensos ayuda a prevenir el sangrado.
Después de la sexta semana, la mayoría de los pacientes nota un chorro claramente mejor y menos ganas de orinar de día y de noche. Se hace una revisión para valorar el resultado y comentar el análisis del tejido. El urólogo le indicará cuándo volver al deporte o a levantar peso.

Consulte de inmediato si tiene fiebre, no puede orinar o presenta un sangrado abundante con coágulos.
Los estudios que comparan la enucleación con láser de holmio con la cirugía clásica muestran resultados al menos equivalentes, con menos sangrado y estancias más cortas. Es uno de los tratamientos con mejores datos a largo plazo y, al retirar el tejido que obstruye, la necesidad de volver a operar es baja.
AtenciónNingún tratamiento garantiza un resultado, y la respuesta varía de una persona a otra.
La función eréctil suele mantenerse. El Dr. Cabrera le explicará los riesgos que aplican a su caso antes de decidir.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
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Se realiza con anestesia, por lo que no se nota durante la intervención. Después hay escozor y molestias por la sonda, que se controlan con analgésicos.
Depende del tamaño de la próstata; suele durar entre una y dos horas.
Lo habitual es una noche.
Muchos pacientes notan un mejor chorro desde los primeros días, aunque la urgencia y el escozor pueden tardar semanas en desaparecer.
En general, no. La función eréctil suele mantenerse.
Es la salida del semen hacia la vejiga en lugar de hacia el exterior. No es peligrosa, pero afecta a la fertilidad natural. Si desea tener hijos, se valora antes.
Es poco frecuente, porque se retira el tejido que crece. Si hiciera falta, se estudiaría el caso.
Con un trabajo sedentario, a las dos semanas aproximadamente; con esfuerzo físico, algo más tarde. El urólogo se lo indicará.
El coste depende de cada caso. Tras la valoración le informamos del presupuesto.
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