Perder orina al toser, hacer esfuerzos o caminar es un problema que muchos hombres sufren, sobre todo después de una cirugía de la próstata. Afecta a la autoestima y a la vida social, pero tiene tratamiento. Según la intensidad y el tiempo transcurrido, existen opciones que van desde la rehabilitación del suelo pélvico con magnetoterapia hasta una malla ajustable o un esfínter artificial. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez valora su caso para elegir el tratamiento que mejor encaja.
En el hombre, la continencia depende sobre todo del esfínter, un músculo que rodea la uretra justo debajo de la próstata. Si ese esfínter se debilita o se lesiona, la orina se escapa cuando aumenta la presión abdominal. A diferencia de la mujer, en el hombre casi siempre hay una causa clara: una intervención previa.
Es distinta de la incontinencia de urgencia, en la que la pérdida llega precedida de ganas repentinas e intensas.
Las causas más habituales son:
Importante: Tras una prostatectomía, muchos hombres mejoran de forma progresiva durante el primer año. Por eso suele esperarse unos meses antes de operar, salvo que las pérdidas sean intensas.
Para elegir bien el tratamiento hay que saber cuánta orina se pierde y por qué:
Es el primer paso en la mayoría de los casos, sobre todo en las primeras semanas o meses tras la cirugía. Los ejercicios del suelo pélvico se combinan con magnetoterapia, que estimula los músculos del esfínter sin esfuerzo para el paciente, en sesiones cortas, sentado y vestido.
Es una cinta que se coloca bajo la uretra y se ajusta para que el esfínter recupere su capacidad de cierre. Su tensión puede regularse después de la cirugía, lo que permite afinar el resultado. Está indicada en incontinencias leves a moderadas.
Es un dispositivo formado por un manguito que rodea la uretra, una bomba en el escroto y un depósito. El paciente lo activa para orinar y se cierra solo después. Es la opción de referencia para incontinencias moderadas a intensas, y la que mayor tasa de éxito ofrece en estos casos.
Tras una prostatectomía, muchos hombres mejoran de forma progresiva durante el primer año. Las técnicas quirúrgicas consiguen mejorar o eliminar las pérdidas en la mayoría de los pacientes bien seleccionados.
AtenciónNingún tratamiento garantiza un resultado. El Dr. Cabrera le explicará qué puede esperar en su caso.
Orientación general según la situación:
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Es frecuente al principio y suele mejorar durante los primeros meses. Si persiste, hay tratamiento.
Habitualmente unos 6 a 12 meses tras la prostatectomía, salvo casos particulares.
Sí, sobre todo si se empiezan pronto y se hacen con constancia.
Se puede ajustar su tensión tras la cirugía y la intervención es poco invasiva.
Se acciona con una pequeña bomba situada en el escroto; al hacerlo, el manguito se abre y permite orinar. Después se cierra solo.
No debería. Es un tratamiento sobre la continencia, aunque hay que tenerlo en cuenta si se plantea además una prótesis de pene.
No, los componentes van dentro del cuerpo.
Es un dispositivo duradero, aunque con los años puede requerir revisión o recambio.
El coste depende de cada caso. Le informamos del presupuesto en la consulta.
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