La crioterapia trata el cáncer de próstata mediante el frío. Con agujas muy finas se congela el tejido tumoral y se destruyen las células cancerosas, sin extirpar la próstata ni operar con bisturí. Puede aplicarse sobre toda la glándula o solo sobre la zona afectada, lo que se conoce como terapia focal. Es una opción a valorar en casos seleccionados de cáncer localizado, y su objetivo es controlar el tumor con menos efectos secundarios. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez evalúa si es adecuada para usted.
La crioterapia utiliza gas dentro de unas agujas finas que se colocan en la próstata a través de la piel del periné, guiadas por ecografía. El gas enfría el extremo de las agujas a temperaturas muy bajas y se forma una bola de hielo que destruye el tejido. Mediante ciclos de congelación y descongelación se consigue que las células tumorales mueran, mientras un sistema calienta la uretra para protegerla.
En la terapia focal se congela solo la zona donde está el tumor, con un margen de seguridad, y se respeta el resto de la próstata. Su objetivo es controlar el cáncer reduciendo el riesgo de impotencia o de pérdidas de orina.
Se valora en hombres con cáncer de próstata localizado, es decir, que no se ha extendido fuera de la glándula, y en los que la resonancia y la biopsia han delimitado bien la zona del tumor. Suele plantearse en tumores de riesgo bajo o intermedio.
¿Cuándo puede no ser la mejor opción?
Cuadro completo: Para conocer todas las opciones, consulte la página de cáncer de próstata.
La indicación se basa en un estudio completo:
Los primeros días llevará una sonda. Es normal notar molestias en el periné, hinchazón o un hematoma leve en la zona, y sangre en la orina. Las primeras semanas las molestias disminuyen poco a poco; se evitan los esfuerzos intensos y la bicicleta durante el tiempo que indique el urólogo. La mayoría de los pacientes retoma su vida habitual en pocos días.
El seguimiento es parte esencial del tratamiento: se controlan el PSA y la resonancia a los pocos meses y después de forma periódica, y se hace una biopsia de control si el especialista lo estima oportuno.
Consulte de inmediato si tiene fiebre, no puede orinar o presenta un sangrado abundante.
La crioterapia destruye el tejido tratado y controla el tumor en muchos pacientes bien seleccionados. Los datos a corto y medio plazo son buenos; los de seguimiento a muy largo plazo son menos extensos que los de la cirugía o la radioterapia, y por eso es clave el seguimiento. Si aparece una zona tumoral nueva, se puede volver a tratar.
AtenciónNingún tratamiento garantiza un resultado. Las posibilidades dependen del tipo de tumor y de la selección del paciente.
El Dr. Cabrera le explicará los riesgos que aplican a su caso antes de decidir.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
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No se hace una incisión grande ni se extirpa la próstata: se trata con agujas finas guiadas por ecografía, bajo anestesia.
Unas horas en total, según la extensión del tratamiento.
Se realiza con anestesia, por lo que no se nota durante el procedimiento. Después hay molestias en el periné que se controlan con analgésicos.
Unos días. El urólogo le indicará cuándo retirarla.
Puede afectar, aunque el riesgo suele ser menor si se trata solo una parte de la próstata.
En casos seleccionados sí, si aparece una zona tumoral nueva.
Con los controles de PSA, la resonancia y, si procede, la biopsia en los meses siguientes.
No es mejor ni peor: es distinta. Se elige según el tumor y sus preferencias. Los datos a largo plazo son más extensos en la cirugía y la radioterapia.
El coste depende de cada caso. Tras la valoración le informamos del presupuesto.
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