La enfermedad de Peyronie es una curvatura del pene durante la erección, causada por una placa de tejido cicatricial dentro del pene. Puede provocar dolor, dificultad para la penetración, acortamiento y preocupación por la imagen corporal. Es más frecuente de lo que se piensa y tiene tratamiento, que depende de la fase en la que se encuentre. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez valora cada caso con discreción y propone la mejor opción.
Es la aparición de una placa de tejido fibroso en la túnica albugínea, la capa que envuelve los cuerpos cavernosos del pene. Esa placa no se estira como el resto del tejido durante la erección y hace que el pene se incurve hacia el lado donde está. No es un cáncer ni una infección, y no se contagia.
Su causa exacta no se conoce del todo. Se relaciona con pequeños traumatismos repetidos durante las relaciones, que dan lugar a una cicatrización anómala. Puede asociarse a ciertos factores, como la diabetes, el tabaco o los antecedentes familiares.


La enfermedad de Peyronie suele evolucionar en dos fases. Saber en cuál se encuentra ayuda a elegir el tratamiento más adecuado.
Otros síntomas: Acortamiento del pene, estrechamiento o forma de «reloj de arena», y disfunción eréctil asociada.
El tratamiento se elige según la fase de la enfermedad, el grado de curvatura y cómo afecta a las relaciones.
En la fase aguda o inicial se pretende frenar la evolución de la placa y aliviar el dolor. Las ondas de choque de baja intensidad pueden contribuir a reducir el dolor y a mejorar la calidad del tejido, y se pueden combinar con magnetoterapia. Es un tratamiento sin cirugía, en consulta.
Si la curvatura es importante, impide las relaciones o no mejora, la cirugía corrige la deformidad una vez estabilizada la enfermedad. En la plicatura se acorta el lado más largo del pene para enderezarlo. Es una técnica sencilla, adecuada para curvaturas moderadas, y puede suponer una pérdida de longitud.
Se hace una incisión en la placa y se cubre con un injerto, para curvaturas importantes o con deformidades complejas.
En los casos en que además hay disfunción eréctil que no responde a otros tratamientos, puede valorarse una prótesis de pene.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
Las ondas de choque pueden aliviar el dolor, pero su efecto sobre la curvatura es limitado. La cirugía corrige la curvatura en la gran mayoría de los pacientes, aunque puede haber acortamiento y, con el injerto, un riesgo mayor de empeorar la erección.
AtenciónNingún tratamiento garantiza un resultado. Cada caso es distinto y el Dr. Cabrera le explicará qué puede esperar en el suyo.
Son poco frecuentes. El Dr. Cabrera le explicará los que aplican a su caso antes de decidir.
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Sí, muchas erecciones tienen una leve curvatura natural. Se consulta cuando es nueva, progresa, duele o impide las relaciones.
En algunos casos la curvatura mejora o se estabiliza con el tiempo, pero en la mayoría no desaparece por completo.
No. Es una cicatriz benigna, aunque puede afectar a la vida sexual.
Cuando la enfermedad se ha estabilizado, normalmente tras 6 a 12 meses sin cambios.
Depende de la técnica y del grado de curvatura. El urólogo le informa antes de la operación.
Puede hacerlo, sobre todo si ya hay disfunción eréctil. Se evalúa antes de decidir.
No suelen doler. Se notan como un golpeteo.
Si la curvatura es leve, sí. Si hay dolor o dificultad, conviene consultar.
El coste depende de cada caso.
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