Perder orina al toser, estornudar, reír o hacer deporte es más frecuente de lo que se cree y tiene solución. Se llama incontinencia urinaria de esfuerzo y afecta a muchas mujeres, sobre todo tras embarazos y partos o en la menopausia. No hay que resignarse ni dejar de hacer vida normal: hoy existen tratamientos eficaces, desde la rehabilitación del suelo pélvico hasta técnicas mínimamente invasivas y cirugía. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez estudia cada caso para proponer el tratamiento adecuado.
Ocurre cuando la presión dentro del abdomen aumenta, por ejemplo al toser, y el mecanismo que cierra la uretra no aguanta esa presión, porque se han debilitado los músculos y tejidos de soporte del suelo pélvico. Se pierde orina sin ganas previas de orinar.
Es distinta de la incontinencia de urgencia, en la que la pérdida va precedida de unas ganas repentinas e intensas. Algunas mujeres tienen una forma mixta, con ambos componentes.
A menudo se suman varios de estos factores:
El tratamiento depende de la intensidad de la incontinencia, de cuánto le afecta y de sus preferencias. Se empieza por lo menos invasivo.
Ejercicios dirigidos de los músculos del suelo pélvico, a menudo con la ayuda de un fisioterapeuta. Es el primer escalón en la mayoría de los casos y es eficaz si se hace con constancia.
Las ondas de choque de baja intensidad y la magnetoterapia estimulan la musculatura y los tejidos del suelo pélvico de forma no invasiva, en sesiones cortas en consulta. Pueden usarse solas o combinadas.
Actúa sobre la pared de la vagina estimulando el colágeno y mejorando el tono y el soporte de la uretra. Es ambulatorio, sin cortes, y suele indicarse en incontinencias leves o moderadas. Más información en láser vaginal.
Consiste en inyectar un gel en la pared de la uretra para reforzar su cierre. Es un procedimiento breve, con anestesia local y sin mallas. Más información en Bulkamid.
En incontinencias más intensas o que no mejoran con otras opciones, se coloca una cinta de soporte bajo la uretra a través de una pequeña incisión. Es una técnica con muchos años de uso y buenos resultados, y sus riesgos se explican con claridad antes de decidir.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
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Es frecuente, pero no es algo que haya que aceptar. Si persiste pasados unos meses, consulte.
Muchas mujeres mejoran mucho o dejan de perder orina con el tratamiento adecuado. La respuesta varía y se explica en consulta.
Sí, si se hacen bien y con constancia. Un fisioterapeuta puede enseñarle la técnica correcta.
Depende de cada caso. Suelen realizarse varias sesiones.
Las cintas suburetrales llevan muchos años de uso y han mostrado buenos resultados. Como toda cirugía, tiene riesgos que se explican antes de decidir.
Sí, pero puede ser incómodo. El tratamiento permite recuperar la actividad.
Puede cambiar con el tiempo, por la menopausia o el peso. Por eso se hace seguimiento.
No siempre. Se indica sobre todo antes de una cirugía o si el cuadro es complejo.
El coste depende de cada caso. Le informamos del presupuesto en la consulta.
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