Si cada pocos meses vuelve a tener escozor al orinar, ganas constantes y malestar, es posible que sufra infecciones de orina recurrentes. Es un problema frecuente, sobre todo en mujeres, pero también puede afectar a los hombres. No tiene por qué ser algo con lo que haya que convivir: se puede estudiar la causa y prevenir nuevos episodios. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez revisa su caso y le propone un plan para reducirlos.
Se habla de infección urinaria recurrente cuando se repiten los episodios: al menos dos en seis meses o tres en doce. Casi siempre se debe a bacterias del propio intestino, como la E. coli, que llegan a la vejiga a través de la uretra. En las mujeres la uretra es corta, lo que facilita que ocurra.
La mayoría de las veces no hay una enfermedad grave detrás, pero conviene estudiar si existe alguna causa que favorezca las infecciones: un vaciado incompleto de la vejiga, cálculos, cambios hormonales tras la menopausia o, en los hombres, un problema de próstata.
Los síntomas suelen aparecer de forma brusca y se repiten de forma parecida en cada episodio:
Atención: La fiebre o el dolor en la zona lumbar pueden indicar que la infección ha llegado al riñón y requieren atención rápida.
Pida cita si se encuentra en alguna de estas situaciones:
AtenciónAcuda con urgencia si tiene fiebre alta, dolor lumbar intenso o no puede orinar.
Cada episodio activo se trata con el antibiótico que indique el cultivo. Para evitar que vuelvan, existen varias estrategias:
Beber agua con regularidad, no aguantar las ganas de orinar, orinar tras las relaciones, mantener una higiene adecuada y tratar el estreñimiento. Tras la menopausia puede ayudar el tratamiento local de la sequedad vaginal.
Dosis bajas de un antibiótico durante un periodo definido, o solo tras las relaciones sexuales. Reduce de forma notable los episodios mientras se toma, y se reserva para los casos que lo necesitan, por el riesgo de resistencias.
Se introduce en la vejiga con una sonda fina, en sesiones en consulta. Ayuda a reparar la capa protectora de su pared y puede reducir las infecciones.
Preparados que entrenan a las defensas frente a las bacterias que más infecciones causan. Se toman por vía oral o sublingual durante varios meses.
Los suplementos como el arándano rojo o la D-manosa tienen una evidencia limitada y no sustituyen al tratamiento médico. Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
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Puede deberse a factores anatómicos, hormonales, a los hábitos o a un vaciado incompleto de la vejiga. El estudio ayuda a encontrar la causa.
Normalmente no, pero si no se tratan bien pueden llegar al riñón. Por eso conviene estudiarlas.
Suelen tolerarse bien con control médico, aunque se usan solo en los casos necesarios para evitar resistencias.
Un tratamiento que se introduce en la vejiga y repara su capa protectora. Se hace en consulta.
Pueden reducir los episodios en algunos pacientes. Se valora de forma individual.
La evidencia es limitada. Puede usarse como apoyo, pero no sustituye al tratamiento médico.
Pueden facilitar las infecciones en algunas personas. Orinar después ayuda; si no basta, se valoran otras medidas.
Sí. En los hombres, las infecciones de repetición se estudian a fondo, incluida la próstata.
El coste depende de cada caso. Tras la valoración le informamos del presupuesto.
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