Perder orina sin querer es más frecuente de lo que se cree y afecta a mujeres y hombres de cualquier edad. Condiciona el deporte, el trabajo, los viajes y la vida social, pero no hay que resignarse: casi siempre se puede mejorar y, muchas veces, resolver. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez estudia qué tipo de incontinencia tiene y le propone el tratamiento adecuado, desde la rehabilitación del suelo pélvico hasta las técnicas mínimamente invasivas y la cirugía.
Es cualquier pérdida de orina que no se puede controlar. Puede ser de unas gotas al toser o de cantidades mayores, y aparecer de vez en cuando o a diario. No es una consecuencia normal de la edad ni algo que haya que aceptar.
Para tratarla bien, lo primero es saber de qué tipo es: no es lo mismo perder orina con un esfuerzo que tener unas ganas repentinas que no se pueden aguantar. Cada tipo tiene su causa y su tratamiento.

Elija el tema sobre el que quiere informarse. En cada página encontrará las causas, el diagnóstico y las opciones de tratamiento.

Pérdidas al toser, reír o hacer deporte, frecuentes tras los partos o en la menopausia.

Pérdidas tras una cirugía de próstata, con soluciones desde la rehabilitación hasta el esfínter artificial.

Ganas repentinas e intensas de orinar que no se pueden aplazar: la vejiga hiperactiva.

Mixta, por rebosamiento o funcional: cada una tiene su causa y su tratamiento.
A menudo se suman varios:
Para elegir bien el tratamiento hay que saber qué tipo de incontinencia tiene y por qué:
Cuándo pierde orina, cuánto y cómo le afecta en el día a día.
Un registro de varios días de lo que bebe, cuándo orina y cuándo hay pérdidas.
Para comprobar si la vejiga se vacía bien tras orinar.
Estudio urodinámico o cistoscopia cuando el caso lo requiere.
Esta tabla es orientativa: la decisión final se toma tras estudiar su caso.
Resolvemos las dudas más habituales de nuestros pacientes.
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Es frecuente, pero no es normal ni hay que aceptarlo: casi siempre hay algo que se puede hacer.
Con una valoración en consulta y algunas pruebas sencillas, como el diario miccional y la ecografía.
Muchas personas dejan de perder orina o mejoran mucho con el tratamiento adecuado. Depende del tipo y de la causa.
No. Se empieza por lo menos invasivo, como la rehabilitación del suelo pélvico o la magnetoterapia, y solo se plantea cirugía si no basta.
Sí, en hombres y mujeres, si se hacen bien y con constancia.
El coste depende de cada caso. Tras la valoración le informamos del presupuesto.
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