La circuncisión es la extirpación del prepucio, la piel que cubre el glande. En adultos se indica sobre todo para tratar problemas médicos, como la fimosis o las infecciones repetidas, y también por motivos personales o religiosos. Se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local, y puede hacerse con la técnica clásica o con láser. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez le explica las diferencias y le propone la opción que mejor se adapta a su caso.
Consiste en retirar el prepucio, total o parcialmente, para dejar el glande descubierto. En adultos, el resultado y la recuperación dependen de la técnica y de la cicatrización.
El objetivo médico es eliminar la causa de los problemas del prepucio; el estético, conseguir un resultado limpio y natural.

Fimosis: A veces se prueba antes un tratamiento con cremas. Se valora en consulta.
Se corta el prepucio con bisturí y se cierra la herida con puntos reabsorbibles. Es una técnica muy contrastada, con buenos resultados.
El láser corta el tejido y coagula a la vez los vasos pequeños, por lo que puede haber menos sangrado y una herida más limpia durante la intervención. La cicatrización y los resultados finales son similares.
Los primeros días. Es normal tener hinchazón, molestias y alguna mancha de sangre en el apósito. Se controlan con analgésicos y frío local. Las erecciones nocturnas pueden doler durante unos días.
Primeras semanas. Se hacen curas sencillas e higiene suave. Los puntos se reabsorben solos y la inflamación va bajando. Se recomienda no mantener relaciones sexuales ni masturbarse durante cuatro a seis semanas, hasta la cicatrización completa.

Consulte si hay fiebre, sangrado abundante, enrojecimiento intenso o supuración.
Importante: Son poco frecuentes, y el Dr. Cabrera le explicará los riesgos que aplican a su caso antes de decidir.
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Se hace con anestesia local, por lo que no se nota durante la intervención. Después hay molestias controlables con analgésicos.
Unos 20 a 40 minutos.
En pocos días, según su trabajo.
Pasadas unas cuatro a seis semanas, cuando la herida esté bien cerrada.
Se conserva la sensibilidad de forma general. Puede haber cambios en el glande al descubrirse.
No suelen quitarse: son reabsorbibles.
En algunos casos mejora con cremas o con ejercicios. Se valora en consulta.
Reduce las balanitis y algunas infecciones locales, pero no sustituye al preservativo.
El coste depende de cada caso.
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