El frenillo es el pliegue de piel que une el glande con el prepucio por la parte inferior del pene. Cuando es demasiado corto, puede tirar del glande, provocar dolor en las erecciones y las relaciones sexuales, o desgarrarse con facilidad. La solución es la frenuloplastia, una pequeña intervención ambulatoria que alarga el frenillo. En IUAMEM, el Dr. Javier Cabrera Pérez valora su caso y le explica si conviene la técnica clásica o el láser.
El frenillo corto, o frenillo balanoprepucial corto, es una variante anatómica frecuente. En muchos hombres no da problemas, pero en otros limita la retracción del prepucio y tensa el glande durante la erección.
No es una enfermedad ni indica falta de higiene; es una cuestión de anatomía.

Importante: Un pene que se ve distinto no siempre requiere tratamiento: se opera cuando hay síntomas.

La valoración es clínica. El Dr. Cabrera explora el pene en reposo y, si hace falta, con el prepucio retraído, y le pregunta por los síntomas y las relaciones sexuales. No suelen necesitarse pruebas complementarias.
También se descartan otras causas, como una fimosis o una balanitis, que se tratan de forma distinta.
La frenuloplastia se recomienda cuando hay:
Se hace un corte transversal en el frenillo y se cierra en sentido longitudinal con puntos reabsorbibles, lo que alarga el tejido. Es una técnica muy contrastada.
El láser permite hacer el corte con precisión y coagular a la vez los vasos pequeños, con menos sangrado durante la intervención. El objetivo y el resultado final son los mismos.
En la consulta previa se prepara la intervención para que sea segura y sin sorpresas. Estos son los puntos que se revisan:
Se repasan sus síntomas, desde cuándo los nota y si ha tenido desgarros, y se explora el frenillo para confirmar el diagnóstico.
Se revisan los fármacos que toma y si tiene antecedentes de sangrado, para planificar la intervención con seguridad.
Si hay una infección activa, como una balanitis, se trata primero y la intervención se programa después.
El Dr. Cabrera le explica la técnica elegida, clásica o con láser, la recuperación y los riesgos, y firma el consentimiento informado.
AtenciónSi toma anticoagulantes o antiagregantes, avíselo en la consulta: puede ser necesario ajustarlos antes de la intervención. No los suspenda por su cuenta.
Los primeros días. Puede haber hinchazón y molestias leves, que se controlan con analgésicos. Se recomienda higiene suave de la zona.
Primeras semanas. Los puntos se reabsorben solos. Debe evitar las relaciones sexuales y la masturbación durante unas tres a cuatro semanas, hasta que cicatrice bien.

Consulte si hay fiebre, sangrado, enrojecimiento intenso o supuración.
Tras la cicatrización, el glande se mueve con libertad y desaparecen la tirantez y el dolor en las erecciones. La cicatriz es pequeña y discreta, y la mayoría de los pacientes recupera unas relaciones sexuales sin molestias.
AtenciónNingún tratamiento garantiza un resultado. Cada caso es distinto y el Dr. Cabrera le explicará qué puede esperar en el suyo.
Son poco frecuentes. El Dr. Cabrera le explicará los que aplican a su caso antes de decidir.
Resolvemos las dudas más habituales de nuestros pacientes.
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Se hace con anestesia local, por lo que no duele durante la intervención. Después hay molestias leves.
Unos 15 a 30 minutos.
Normalmente en uno o dos días.
Pasadas unas tres a cuatro semanas, cuando la herida esté cicatrizada.
No hay un tratamiento eficaz sin cirugía para alargar el frenillo. Si los síntomas son leves, puede esperarse.
Por lo general no. Puede haber cambios temporales mientras cicatriza.
Sí, puede desgarrarse durante las relaciones. Si ocurre de forma repetida, es motivo de consulta.
No siempre. Solo si hay fimosis asociada u otro motivo. Más información en circuncisión.
El coste depende de cada caso.
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